Inocencia..

Tan solo escucho, leo o pienso en esta palabra y lo primero que se me viene la mente es la imagen de un niño pequeño viviendo el esplendor de su vida.

Que nostalgia recordar esos momentos, momentos donde no nos importaba lo que el mundo pensara de nosotros, aquellos momentos que los disfrutábamos como si fuesen oro, donde no existía el estrés, antes de que las malicias del mundo nos fueran introducidas. No hemos entendido que no todo esta perdido, todavía…

Recuerdan cuando solían pasar películas e instantáneamente nos cerrábamos los ojos cuando dos personas se besaban, cuando las películas en verdad nos daban miedo, cuando el dormir solos era una lucha constante con la obscuridad y cuando les regalábamos esos te quiero y esos abrazos tan sinceros y verdaderos a nuestros padres.

Tan lejanos y distantes son mis recuerdos, como la luna y la tierra, pero a la ves tan cercanos entre si.

No he dejado morir mi inocencia y no en si como la de un infante, pero sigo teniendo la esencia de lo que es. Saber que es bueno y que es malo, que si hacer y que no, que saber y que mejor borrar de mi mente. La inocencia nunca morirá en uno. No porque uno la entierre, en lo mas bajo de si mismo, significa que esta este muerta. Uno puede volver a ser feliz con las cosas pequeñas y no necesitar de las “nuevas necesidades” que te venden con etiquetas.

No porque estés vivo significa que estas viviendo, no porque hallas perdido significa que siempre serás un perdedor, no porque estés perdido nunca te encontraras, no porque no seas inocente perderás por siempre tu inocencia…

Vive tu vida, se tu mismo…